Ir al contenido principal

Más allá de la Democracia Liberal



Por Santiago Fucík

Los rockstar de la democracia presidencialista, que sirvieron de inspiración para personajes como Sarmiento. Y en general, para los fundadores de las naciones americanas, decían que la democracia degenera en anarquía. Que era un producto indeseable. En este año, en donde parece que todo muere en las urnas, proponemos pensar ¿Qué clase de democracia es esta? ¿Cual nos merecemos?

De Atenas a Paris

Antes de que la bandera yankee flameara sobre el mundo, estuvo Atenas. De las reformas de Solón, al ciclo de oro de Pericles, la famosa polís griega fue pasando de un sistema que restringía la participación política a los aristócratas descendientes de héroes como Hesíodo o semidioses como Hércules. A una timocracia en la cual, si bien todos los ciudadanos podían debatir en la Ekklesia, solo quienes tenían rentas más altas podían postularse para ser arcontes. Había tres, pero el más importante era algo así como un ministro de economía. 

Con el tiempo Atenas permitió que cualquier ciudadano sea Arconte e incluso en algunas instituciones como el consejo de los 500, la Bulé, se sortearon los cargos y quienes no lo aceptaban eran llamados idiotas y podían ser condenados al ostracismo. Era jodido no participar en política en Atenas, dirigir la polís era su centro del universo y por eso la Ekklesia, en donde todos los ciudadanos podían participar, era el órgano más importante.

Por supuesto, ser ciudadano era sinónimo de hombre ateniense y con alma, es decir, no ser esclavo. Pero es interesante ver cómo el poder en Atenas no se delegaba. La política se hacía en debate y los horizontes de la polis eran asunto de todos los ciudadanos. Ser funcionario, era sinónimo de que la asamblea de Atenas te había elegido para llevar adelante una función y si no lo hacías, te tocaría rendir cuentas con la asamblea y seguro que no era una experiencia muy agradable.

En la París que se encaminaba a la revolución burguesa teníamos la Asamblea Nacional Constituyente de 1789, en donde estaban representados todos los estratos de la sociedad, incluso la disruptiva burguesía. Los campesinos y artesanos de la época no tenían representación propia, sino que seguían a la burguesía en su grito de "libertad, igualdad y fraternidad", eran parte de lo que se denominaba el “Tercer Estado”. 

La asamblea vino a reemplazar a los Estados Generales, una institución profundamente antidemocrática que funcionaba de forma excepcional y consultiva, cuando el monarca lo consideraba. La presión de la burguesía y las rebeliones campesinas, lograron la modificación del sistema electoral permitiendo el acceso al voto a todos los varones (salvo jornaleros y sirvientes), aboliendo de hecho las relaciones de servidumbre y aprobando la declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano. Marcando el fin del feudalismo.

¿Democracia o República Representativa?

¿Qué tienen en común la Atenas del siglo VI a.c y la Francia de 1789? Que inauguraron formas de participación democrática directa o semi-directa. De forma que gran parte de la ciudadanía estaba involucrada en los asuntos públicos y contaba con mecanismos para hacer valer lo que Rousseau llamó “voluntad general”.



Por su puesto, Atenas contaba con un sistema esclavista que permitía la emancipación del trabajo y la participación en política, de los estratos superiores de la sociedad y la democracia francesa excluida a las mujeres, jornaleros y sirvientes, dejando el poder en manos de la pequeña burguesía, por lo menos hasta el termidor de Napoleón. ¿Pero y si comparamos sus sistemas con los nuestros?



Resulta que los padres de las “Repúblicas Representativas” y fundadores de los Estados Unidos, John Adams y James Madison, sostenían que “la democracia degenera en anarquía” y que “(…) es incompatible con la seguridad personal y la propiedad privada”. De hecho, no hablaban de democracia, sino de sistemas democrático representativos.



El articulo número 22 de nuestra Constitución Nacional reza “El pueblo no delibera ni gobierna, sino por medio de sus representantes y autoridades creadas por esta Constitución.” Todo el marco jurídico de las “democracias” modernas están basadas en este principio. Por lo menos en Occidente, sea que tomemos el modelo presidencialista americano o el parlamentario europeo, el derecho fundamental que tiene la ciudadana es el sufragio universal. 

Elegimos representantes que harán las leyes y ejecutaran sus programas económicos, pero no se ponen a disposición métodos democráticos para revocarles el mandato si es que incumplen con su palabra. Y entonces queda esperar cuatro años más para elegir nuevos representantes, que seguramente incumplan también con sus promesas de campaña. 



En el caso argentino, no elegimos ni jueces, ni quienes integran la Suprema Corte de Justicia y la distribución del Senado es profundamente desigual, si partimos del hecho de que en Buenos Aires (provincia y capital) viven casi 3 millones de habitantes, mientras que en Chubut medio millón y ambas votan 3 senadores. Y así podemos seguir recorriendo nuestro sistema federal, pasando por el veto presidencial mediante el cual el jefe de Estado puede rechazar a piacere, cualquier propuesta que “no considere apta”. Entonces ¿Gobierna el pueblo o sus representantes? 

Está claro que la segunda ¿Y quiénes son nuestros representantes y que es lo que representan? Si bien la mayoría de integrantes de los partidos políticos tradicionales son dueños de fábricas, de empresas de servicios o accionistas. Para quienes no lo sean el Estado les depara $220.000 de un jugoso sueldo (solo hablando de diputados y sin contar los canjes de viáticos por dinero) para volverlos ricos y equipararlos al resto.  

Dicen representar a una sociedad con un 11% de desocupación y un 30% de pobreza estructural. ¿Cómo un sistema hecho para unos pocos va a velar por los intereses de la mayoría? La respuesta es que simplemente no lo hace.

Y lo que vemos es solo la punta del iceberg. ¿Cuantas reuniones no comunicadas mantiene el ejecutivo con grupos empresarios nacionales y extranjeros? ¿Por qué no son públicos los acuerdos nacionales o provinciales con empresas contaminantes como Chevron o Monsanto? ¿Por qué no se hacen públicos los libros contables de las empresas que declaran quiebra, como PepsiCo en 2016 o Coca-Cola el año anterior?  

Detrás del parlamento oficial, que no es más que ficción, hay un parlamento negro, en donde se decide realmente el futuro del país. En donde el poder burgués se demuestra en toda su magnificencia y obscenidad. 

Algunos autores, definen nuestros sistemas representativos como "democracias de baja intensidad", porque ante todo, el aparato de Estado está puesto al servicio de la baja participación de la sociedad civil. La Constitución Nacional contempla, por ejemplo, la posibilidad de una Asamblea Constituyente. En donde las mayorías participen directamente de las decisiones políticas. Pero es demasiado ambicioso, no pueden permitirse las burguesías locales, el agro power, los bancos y las empresas extranjeras, que la mayoría decida contra sus intereses, por eso esta no tiene lugar. Aunque esto sea cierto, nosotros preferimos el término "República Representativa". La democracia es otra cosa.


 La democracia no existe 

Queda claro que nuestras repúblicas están al servicio de las clases poseedoras y las decisiones públicas de su servil casta política. Nuestras "democracias", tienen más kratos (poder), que demos (pueblo). No son más que envolturas, apariencias democráticas. La democracia, como tal, no existe en nuestro mundo.



Atenas y Francia, mostraron que las clases dominantes han sido en el pasado creadoras de sistemas de democracia directa o semi-directa. Nuestra clase dominante actual, sin embargo, teme generar estas instancias por peligro a que se vuelvan en contra de las mismas. El trabajo entonces queda en manos de las mayorías sociales, de las clases sub-alternas.



Tenemos numerosos ejemplos históricos del potencial de los oprimidos y explotados, respecto de la creación de organismos de democracia directa.  La Comuna de Paris de 1871 los vio por primera vez tomando decisiones políticas por sí mismos. Tales como la abolición del trabajo nocturno, la devolución gratuita de todas las herramientas de los trabajadores, la puesta en funcionamiento de las fábricas cerradas bajo gestión obrera, el armamento popular y la abolición del ejército, la separación de la Iglesia del Estado y la laicidad de la educación, entre otras.



En 1917 la Revolución Rusa trajo consigo los soviet, consejos de obreros, campesinos y soldados. Y en sus comienzos se tomaron medidas similares a las de la comuna de Paris. Se realizó la reforma agraria más importante de aquel entonces. La propiedad de la tierra paso de los terratenientes y dominios de los monasterios (con todo su inventario), a mano de la mayoría campesina. La “Declaración de los Pueblos de Rusia”, reconocía el derecho de las nacionalidades oprimidas por el zarismo a disponer de sus propios destinos, hasta el punto de poder separarse y formar estados independientes. Entre otras medidas.



Podemos seguir tomando ejemplos como las Comunas de Asturias, Madrid y Barcelona del ´36, en donde parafraseando a Andreu Nin, lo que en Rusia tardó años en funcionar en España demoró unos cuantos meses. Teniendo en cuenta la distancia tecnológica entre la atrasada Rusia y el capitalismo Español.

Si todo esto pudo hacerse con la tecnología que existía en ese entonces ¿Qué no podría hacerse con la que tenemos hoy? La irracionalidad capitalista que genera que trabajemos más o no tengamos trabajo, mientras la técnica progresa, tiene su contrapartida en una economía dirigida en función de un plan racional a medida de las necesidades populares. Hecho y dirigido por las propias mayorías. 

La limitada democracia liberal representativa, palidece ante las posibilidades de los sistemas de democracia directa. Que a su vez, se han demostrado cualitativamente superiores cuando son creados por las clases subalternas, en contraposición con los mejores sistemas creados por la pequeño burguesía o estratos dominantes de este corte, como los expuestos anteriormente.


La telaraña burocrática


Las revoluciones socialistas de los siglos XIX y XX, tienen el mérito de haber abolido las relaciones de explotación capitalistas. Pero, salvo la Comuna de Paris (por su corta duración) terminaron remplazándola por la explotación de una casta, que no es dueña de los medios de producción, pero si que los dirige y que no tiene nada que envidiarle a la clase capitalista, en cuanto a la brutalidad de sus métodos.


En la Unión Soviética esto se da de forma gradual. A nuestro juicio, desde la abolición del sistema de fracciones y tendencias, dentro del PCUS. Y da un salto con la expulsión de León Trotsky y la Oposición de Izquierda. Proceso que se consolida con la eliminación de los soviet y la propia Internacional Comunista. Stalin, cristaliza el interés nacional, puesto en función del mantenimiento de los privilegios de la casta burocrática y, por supuesto, en contradicción con las aspiraciones de las clases laboriosas rusas.



Las revoluciones posteriores, como la China (1949) o la Cubana (1959), trajeron innovaciones estratégicas. Tales como la guerra popular prolongada, el bloque de las cuatro clases, de Mao Tse Tung o la teoría foquista del Che Guevara. Pero no evitaron la degeneración burocrática de sus Estados, es más, nacieron degenerados.


El remplazo del partido obrero leninista de vanguardia, por un partido obrero y campesino o por un partido ejercito guerrillero, llevó a la misma situación. Al control estatal por parte de un partido único y sus estratos dirigentes, totalmente desconectado de la sociedad civil. 


En lugar de convertirse en la dictadura del proletariado sobre los restos burgueses, se convirtieron en dictaduras burocráticas sobre el proletariado, que terminaron restaurando el sistema burgués. En lugar del Estado que se extingue, dando paso a la sociedad de libres y asociados, se consolidaron sistemas que regimentaron todos los aspectos de la vida, aboliendo la democracia.



No es nuestra intención encontrar la solución al problema burocrático en este trabajo, eso quedará para una nota posterior. Lo que es claro es que habiendo corrido mucha agua bajo el puente del siglo XXI, la clase obrera ya no es la misma. 

Instituciones que mantienen el status quo en las repúblicas representativas, tales como los partidos no enamoran y se han transformado en meras agencias, con el personal necesario para administrar el Estado, copiando el modelo de las empresas privadas. Atrás han que dado los partidos de masas y los partidos obreros. 


El capitalismo postindustrial  o avanzado, ha corrido del centro de la escena política a la clase obrera industrial. Mientras el transformismo neoliberal de los partidos socialdemócratas y la debacle de los partidos comunistas, ha permitido que sectores que antes los integraban, ahora peleen por sus demandas de forma independiente. Tales como el movimiento de mujeres, el afroamericano, el movimiento independentista catalán o los chalecos amarillos. Algunos con tanto poder que han hecho temblar los pilares de sus sistemas.

El mapa político se ha complejizado, tanto que es absurdo sostener la centralidad de la clase obrera industrial, además de los movimientos han aparecido las identificaciones y, parafraseando a Holloway, la ruptura en la comunidad del hacer hoy es más evidente. 

Difícilmente un partido de vanguardia pueda contener todas estas aspiraciones, este grito. El marxismo tiene un lugar asegurado en el teatro de operaciones del siglo XXI, pero tiene que atacar sus dos flancos débiles. Que forma organizativa será la necesaria y como superar el problema de la burocracia estatal.  

Organismos como las asambleas populares del 2001 en Argentina y los recientes Comités de Defensa de la República, surgidos en Catalunya durante el 2017, arrojan luz sobre este problema. 


La intromisión de elementos de democracia radical en los agotados regímenes representativos es tal vez la llave, que permita abrir un proceso que devenga en un sistema de democracia directa o semi-directa.  Que permitar aunar los dispares intereses de las clases sub-alternas,  que tienen en común la opresión y/o explotación que el Estado capitalista les propina, entrando en contradicción con el mismo.






 


 



 

 
 


 

Comentarios

  1. Hola Santi, me voy a pronunciar sobre algunas de las discusiones que planteas en la nota de tu blog. Lo hago en honor al hecho de que compartimos varios años en la misma organización. Lo hago también para contribuir con los compañeros que mantienen un compromiso militante con un futuro socialista, que lejos de abrazarse al academicismo analítico, toman la teoría como un arma no solo para interpretar la realidad, sino para transformarla de forma revolucionaria y se preparan para los acontecimientos por venir.



    “De Atenas a París”

    No voy a reparar en el ascenso y caída de la polis griega, remontarme al siglo VII aC, a un tiempo muy lejano, cuando estás argumentando en el blog tu alejamiento de la militancia política, en momentos que el país se sumerge en una gran crisis y decadencia, degradando las condiciones de vida del pueblo laborioso, no podemos hacer una discusión tan abstracta y alejada de la realidad. Aunque no le quito importancia histórica al tema, no le veo ninguna relevancia en la actual discusión. Aunque esa parte del blog te puede servir a vos para proyectarte en el profesorado, reivindicando de paso la obra de Perry Anderson, uno de los intelectuales que más estudiaste en detrimento de la obra de las más grandes figuras revolucionarias de la historia, comenzando por Lenin y Trotsky.

    Santi, perdóname si todavía sigo abrazando la irrefutable definición marxista que la lucha de clases es el motor de la historia, cuando para vos no tiene ninguna relevancia, siguiendo el legado posmoderno. En las últimas décadas por la derrota de la clase obrera, se fue perdiendo el horizonte de la revolución social como guía para la acción de las masas, un sector de la intelectualidad se volvió escéptico. El “pensamiento posmoderno” suprimió en su teoría cualquier referencia a su actualidad, producto de la derrota de los ’70, frente a la ofensiva “neoliberal” y la caída del muro de Berlín, que configuraron una relación de fuerzas negativa para los trabajadores y los pueblos oprimidos. Es un ejercicio teórico de este sector de intelectuales, retomar a los clásicos griegos a la vez que estigmatizan, la figura de Lenin, en mi opinión Santi, vos, te emparentas con esta corriente antimarxista, escéptica de la revolución y de la clase obrera.

    Yo prefiero detenerme en particular en algunos nudos que hacen a reivindicar aspectos de las grandes luchas que ha dado la clase obrera, que más allá de derrotas y triunfos, nos ha nutrido de una experiencia histórica que no puede ser manipulada para justificar una retirada ordenada.

    ResponderEliminar


  2. Nosotros fuimos y somos optimistas revolucionarios, mas ahora, que este sistema está en decadencia mostrando su verdadera cara depredadora y empieza a haber fenómenos internacionales como son los chalecos amarillos, la juventud estadounidense que simpatiza con el socialismo, la juventud china que se vuelca a estudiar a Marx, entre otros.

    Te pido disculpas nuevamente pero me tentaste a hablar sobre “un proceso histórico” de la “lucha de clases” que no es tu método, de la GLORIOSA “revolución” rusa (ver anexo) cuando vos te permitís mencionar que “las revoluciones socialistas de los siglos XIX y XX, que tienen el mérito de haber abolido las relaciones de explotación capitalistas”. Aunque está lleno de imprecisiones, me voy a referir a este punto en el anexo, echar luz sobre el asunto.



    “¿Democracia o república representativa?”

    En este punto como dije al comienzo no necesitamos volver al siglo VII y VI aC para llegar a las definiciones de la democracia burguesa actual siguiendo el derrotero de los posmodernos, así que comenzaré por el párrafo que planteas “Resulta que los padres de las “Repúblicas Representativas” y fundadores de los Estados Unidos, John Adams y James Madison, sostenían que ´la democracia degenera en anarquía´ y que ´(…) es incompatible con la seguridad personal y la propiedad privada´. De hecho, no hablaban de democracia, sino de sistemas democrático representativos”. Y explicás bien cómo la democracia representativa en realidad no es democracia para las masas sino, aunque no lo decís de esta manera, es sólo una cobertura de la dictadura del capital. Este es el punto con el que más coincidimos en cuanto a la estafa que significa la democracia (burguesa) expropiando de cualquier participación popular, buscando impedir que las masas tomen en sus manos su propio destino y continúen presas en los marcos del régimen burgués. Pero esta coincidencia puesta en perspectiva no es tal. Porque nuestra estrategia no es ampliar la democracia de los explotadores, sino derrotar a los capitalistas y su régimen político, económico y social, e instaurar la verdadera democracia de las mayorías, la democracia obrera de los soviets o consejos obreros. Volveré a ampliar este aspecto en los puntos siguientes.

    ResponderEliminar
  3. “La democracia no existe”

    En este punto me voy a referir al párrafo de síntesis final, vos decís que: “La limitada democracia liberal representativa, palidece ante las posibilidades de los sistemas de democracia directa. Que a su vez, se han demostrado cualitativamente superiores cuando son creados por las clases subalternas, en contraposición con los mejores sistemas creados por la pequeño burguesía o estratos dominantes de este corte, como los expuestos anteriormente”. Tengo una parcial coincidencia porque los soviets son sí organismos de representación directa que se han demostrado superiores a los creados por la pequeño burguesía pero… te faltó decir que tienen que ser independientes de la burguesía y para eso hegemonizados por la clase obrera como líder de la alianza obrera y popular. Te recomiendo que repases las conclusiones de la Revolución Rusa, donde se dio la discusión si eran suficientes los soviets o suficiente el partido revolucionario (soviets o partido) en las filas del partido Bolchevique desde 1905 cuando surgieron por primera vez. Cuando después de febrero de 1917 cuando se instaló el gobierno provisional los soviets se hicieron conciliacionistas con el gobierno, es decir sostenían al gobierno de la burguesía, la discusión que sostenía Lenin “soviets y partido”, se terminó imponiendo lo que permitió que en una experiencia con los mencheviques y socialistas revolucionarios el partido de Lenin y Trotsky recientemente incorporado, fue clave para el triunfo de la revolución en octubre.

    ResponderEliminar
  4. “La telaraña burocrática”

    Este punto del blog, es una verdadera entelequia, donde confundís conceptos que para los marxistas son nuestra base conceptual, como por ejemplo hablar de la burocracia como una “casta explotadora”, rara ya que no era dueña de los medios de producción, hasta que se avanzó la restauración capitalista y esa sería la diferencia entre explotación y opresión que, lejos de ser sinónimos son categorías para explicar fenómenos distintos. Pero esto tiene consecuencias políticas, por eso Trotsky señalaba para la URSS la necesidad de una revolución política y no social para cambiar el régimen, a la vez que defiende las bases de clase del estado obrero, que se constituyó con la expropiación de la burguesía económica y políticamente. Me parece increíble que después de años de militancia, tenga que explicarte esta cuestión tan elemental. Como qué en el capitalismo hay dos clases fundamentales y antagónicas, la burguesía (dueña de los medios de producción y que explota el trabajo ajeno) y el proletariado que vende su fuerza de trabajo. El marxismo define a la burocracia en general y de los estados obreros como una casta que tiene privilegios, arrebatando el poder político, pero no es dueña de los medios de producción por eso no cambia el carácter de clase del estado que seguía siendo obrero, pero… reconociendo esa expropiación política se agrega a la definición de estado obrero burocrático o deformado. Así de precisas y dialécticas son las definiciones de los marxistas ¿Cuál es tu definición y cuál sería tu política en ese escenario? En “En Defensa del Marxismo” (no sé si lo leíste), Trotsky discute contra una corriente pequeño burguesa del SWP norteamericano (anti-defensistas) porque se negaba a defender a la URSS, planteando que era clave ser defensistas del estado obrero contra los que se negaban argumentando el problema de la burocracia y cuestionaban el carácter de clase del estado (En defensa del marxismo: los últimos combates de León Trotsky


    En defensa del marxismo: los últimos combates de León Trotsky
    Un libro imprescindible para los luchadores revolucionarios de cualquier generación. La pasión, la inteligencia ...



    ). La crítica anacrónica al marxismo que plantea que el germen de la burocratización está implícito en la concepción de partido leninista no es novedosa, aunque en este texto se exprese de forma poco sofisticada y bastante haragana. Dejo el link sobre el 68 checoslovaco para mostrar que era una política correcta la de los trotskistas. http://www.laizquierdadiario.com/El-68-checoslovaco

    ResponderEliminar
  5. Lejos de sacar la conclusión de que hacen falta otras formas organizativas –no dice cuales- y como superar el problema estatal, la experiencia histórica plantea la necesidad de construir un partido revolucionario de la clase obrera, con una estrategia de poder basado en la insurrección como arte y la auto organización de las masas en los organismos que conquisten, anclado en la independencia política del estado y los partidos patronales. Se puede profundizar este punto viendo Entrevista a Emilio Albamonte: Táctica y Estrategia en la época imperialista


    Entrevista a Emilio Albamonte: Táctica y Estrategia en la época imperial...
    Los días 18, 19, 20, y 21 de febrero se realizó en el salón principal del Hotel Bauen el seminario “La concepció...



    La idea utópica de unir movimientos como el de mujeres, minorías raciales oprimidas, nacionalidades oprimidas, etc., que por su naturaleza son policlasistas sin la clara hegemonía de la clase social que puede transformar la sociedad y acaudillando a todos los sectores oprimidos puede levantar un programa transicional que unifique estas demandas bajo la impronta de la hegemonía obrera, única clase progresiva que puede planificar de forma racional la sociedad sobre otras bases más igualitarias, desterrando toda expresión de opresión. Quienes se adaptan a los movimientos tal cual son sin pelear por conquistar fuertes fracciones de izquierda, y en pos del anti partidismo atacan a la política obrera terminan a los pies de los liberales ilustrados de la época y por esa vía se inclinan ante la dominación burguesa. http://www.ft.org.ar/estrategia/ei17/ei17negri2.htm



    No quería dejar pasar que, cuando vos nombras movimiento para contraponerlos a partido revolucionario y mencionas “Organismos como (…) los recientes Comités de Defensa de la República, surgidos en Catalunya durante el 2017, arrojan luz sobre este problema”, no pierdas de vista que Holloway (que vos reivindicas), mientras se desarrollaban estos organismos, apoyaba fervientemente a la España monárquica contra los autonomistas de Cataluña ¿de qué lado del mostrador estas, Santi? Es evidente que hablando de telarañas, fuiste vos el que quedó atrapado. No sé si llego a tiempo y tus posiciones están muy afianzadas, pero no puedo descartar que los acontecimientos internacionales y nacionales y tu juventud, te lleven a repensar tu decisión y te sumen nuevamente a la militancia revolucionaria. Quiero terminar con una conmovedora frase de Trotsky de su testamento que dice: “La vida es bella. Que las futuras generaciones la liberen de todo mal, opresión y violencia y la disfruten plenamente”.

    ResponderEliminar

Publicar un comentario