A partir de la última publicación, se ha
abierto un debate con Luis Sucher, militante del Partido de los Trabajadores
Socialistas. Vale aclarar que el último posteo que realiza quien suscribe, se
hace posterior a la ruptura con esta misma organización. Se publica en primer
lugar la crítica de Luis, seguida de la respuesta que hacemos desde el
blog.
Compartimos el link de la nota original; "Más allá de la Democracia Liberal"
Luis Sucher – Militante del PTS
Hola
Santi, me voy a pronunciar sobre algunas de las discusiones que planteas en la
nota de tu blog. Lo hago en honor al hecho de que compartimos varios años en la
misma organización. Lo hago también para contribuir con los compañeros que
mantienen un compromiso militante con un futuro socialista, que lejos de
abrazarse al academicismo analítico, toman la teoría como un arma no solo para
interpretar la realidad, sino para transformarla de forma revolucionaria y se
preparan para los acontecimientos por venir.
"De Atenas a Paris"
No voy
a reparar en el ascenso y caída de la polis griega, remontarme al siglo VII aC,
a un tiempo muy lejano, cuando estás argumentando en el blog tu alejamiento de
la militancia política, en momentos que el país se sumerge en una gran crisis y
decadencia, degradando las condiciones de vida del pueblo laborioso, no podemos
hacer una discusión tan abstracta y alejada de la realidad. Aunque no le quito
importancia histórica al tema, no le veo ninguna relevancia en la actual
discusión. Aunque esa parte del blog te puede servir a vos para proyectarte en
el profesorado, reivindicando de paso la obra de Perry Anderson, uno de los
intelectuales que más estudiaste en detrimento de la obra de las más grandes
figuras revolucionarias de la historia, comenzando por Lenin y Trotsky.
Santi,
perdóname si todavía sigo abrazando la irrefutable definición marxista que la
lucha de clases es el motor de la historia, cuando para vos no tiene ninguna
relevancia, siguiendo el legado posmoderno. En las últimas décadas por la
derrota de la clase obrera, se fue perdiendo el horizonte de la revolución
social como guía para la acción de las masas, un sector de la intelectualidad
se volvió escéptico. El “pensamiento
posmoderno” suprimió en su teoría cualquier referencia a su actualidad, producto
de la derrota de los ’70, frente a la ofensiva “neoliberal” y la caída del muro
de Berlín, que configuraron una relación de fuerzas negativa para los
trabajadores y los pueblos oprimidos. Es un ejercicio teórico de este sector de
intelectuales, retomar a los clásicos griegos a la vez que estigmatizan, la
figura de Lenin, en mi opinión Santi, vos, te emparentas con esta corriente
antimarxista, escéptica de la revolución y de la clase obrera.
Yo
prefiero detenerme en particular en algunos nudos que hacen a reivindicar
aspectos de las grandes luchas que ha dado la clase obrera, que más allá de
derrotas y triunfos, nos ha nutrido de una experiencia histórica que no puede
ser manipulada para justificar una retirada ordenada.
Nosotros
fuimos y somos optimistas revolucionarios, mas ahora, que este sistema está en
decadencia mostrando su verdadera cara depredadora y empieza a haber fenómenos
internacionales como son los chalecos amarillos, la juventud estadounidense que
simpatiza con el socialismo, la juventud china que se vuelca a estudiar a Marx,
entre otros.
Te pido
disculpas nuevamente pero me tentaste a hablar sobre “un proceso histórico” de
la “lucha de clases” que no es tu método, de la GLORIOSA “revolución” rusa (ver
anexo) cuando vos te permitís mencionar que “las
revoluciones socialistas de los siglos XIX y XX, que tienen el mérito de haber
abolido las relaciones de explotación capitalistas”. Aunque está lleno de
imprecisiones, me voy a referir a este punto en el anexo, para echar luz sobre
el asunto.
En este
punto como dije al comienzo no necesitamos volver al siglo VII y VI aC para
llegar a las definiciones de la democracia burguesa actual siguiendo el
derrotero de los posmodernos, así que
comenzaré por el párrafo que planteas
“Resulta que los padres de las “Repúblicas Representativas” y fundadores de los
Estados Unidos, John Adams y James Madison, sostenían que “la democracia
degenera en anarquía y que es incompatible con la seguridad personal y la
propiedad privada (…)”. De hecho, no
hablaban de democracia, sino de sistemas democrático representativos”. Y explicas
bien cómo la democracia representativa en realidad no es democracia para las
masas sino, aunque no lo decís de esta manera, es sólo una cobertura de la
dictadura del capital. Este es el punto con el que más coincidimos en cuanto a
la estafa que significa la democracia (burguesa) expropiando de cualquier
participación popular, buscando impedir que las masas tomen en sus manos su
propio destino y continúen presas en los marcos del régimen burgués. Pero esta
coincidencia puesta en perspectiva no es tal. Porque nuestra estrategia no es
ampliar la democracia de los explotadores, sino derrotar a los capitalistas y su
régimen político, económico y social, e instaurar la verdadera democracia de
las mayorías, la democracia obrera de los soviets o consejos obreros. Volveré a
ampliar este aspecto en los puntos siguientes.
"La democracia no existe"
En este
punto me voy a referir al párrafo de síntesis final, vos decís que: “La limitada democracia liberal
representativa, palidece ante las posibilidades de los sistemas de democracia
directa. Que a su vez, se han demostrado cualitativamente superiores cuando son
creados por las clases subalternas, en contraposición con los mejores sistemas
creados por la pequeño burguesía o estratos dominantes de este corte, como los
expuestos anteriormente”. Tengo una parcial coincidencia porque los soviets
son sí organismos de representación directa que se han demostrado superiores a
los creados por la pequeño burguesía pero… te faltó decir que tienen que ser
independientes de la burguesía y para eso hegemonizados por la clase obrera
como líder de la alianza obrera y popular. Te recomiendo que repases las
conclusiones de la Revolución Rusa, donde se dio la discusión si eran
suficientes los soviets o suficiente el partido revolucionario (soviets o
partido) en las filas del partido Bolchevique desde 1905 cuando surgieron por
primera vez. Cuando después de febrero de 1917 cuando se instaló el gobierno
provisional los soviets se hicieron conciliacionistas
con el gobierno, es decir sostenían al gobierno de la burguesía, la discusión
que sostenía Lenin “soviets y partido”, se terminó imponiendo lo que permitió
que en una experiencia con los mencheviques y socialistas revolucionarios el
partido de Lenin y Trotsky recientemente incorporado, fue clave para el triunfo
de la revolución en octubre.
Este punto del blog, es una verdadera entelequia, donde confundís conceptos que
para los marxistas son nuestra base conceptual, como por ejemplo hablar de la
burocracia como una “casta explotadora”, rara ya que no era dueña de los medios
de producción, hasta que se avanzó la restauración capitalista y esa sería la
diferencia entre explotación y opresión que, lejos de ser sinónimos son
categorías para explicar fenómenos distintos. Pero esto tiene consecuencias
políticas, por eso Trotsky señalaba para la URSS la necesidad de una revolución
política y no social para cambiar el régimen, a la vez que defiende las bases
de clase del estado obrero, que se constituyó con la expropiación de la
burguesía económica y políticamente. Me parece increíble que después de años de
militancia, tenga que explicarte esta cuestión tan elemental. Como qué en el
capitalismo hay dos clases fundamentales y antagónicas, la burguesía (dueña de
los medios de producción y que explota el trabajo ajeno) y el proletariado que
vende su fuerza de trabajo.
El marxismo define a la burocracia en general y de
los estados obreros como una casta que tiene privilegios, arrebatando el poder
político, pero no es dueña de los medios de producción por eso no cambia el
carácter de clase del estado que seguía siendo obrero, pero… reconociendo esa
expropiación política se agrega a la definición de estado obrero burocrático o
deformado. Así de precisas y dialécticas son las definiciones de los marxistas
¿Cuál es tu definición y cuál sería tu política en ese escenario? En “En
Defensa del Marxismo” (no sé si lo leíste), Trotsky discute contra una
corriente pequeño burguesa del SWP norteamericano (anti-defensistas) porque se negaba a defender a la URSS, planteando
que era clave ser defensistas del
estado obrero contra los que se negaban argumentando el problema de la
burocracia y cuestionaban el carácter de clase del estado (defensa del
marxismo: los últimos combates de León Trotsky. Un libro imprescindible para
los luchadores revolucionarios de cualquier generación. La pasión, la
inteligencia...).
La
crítica anacrónica al marxismo que plantea que el germen de la burocratización
está implícito en la concepción de partido leninista no es novedosa, aunque en
este texto se exprese de forma poco sofisticada y bastante haragana. Dejo el
link sobre el ´68 checoslovaco para mostrar que era una política correcta la de
los trotskistas. “http://www.laizquierdadiario.com/El-68-checoslovaco”
Lejos de sacar la conclusión de que hacen falta otras formas organizativas –no dice cuales- y como superar el problema estatal, la experiencia histórica plantea la necesidad de construir un partido revolucionario de la clase obrera, con una estrategia de poder basado en la insurrección como arte y la auto organización de las masas en los organismos que conquisten, anclado en la independencia política del estado y los partidos patronales.
Se
puede profundizar este punto viendo la Entrevista a Emilio Albamonte: Táctica y
Estrategia en la época imperialista. Los días 18, 19, 20, y 21 de febrero se
realizó en el salón principal del Hotel Bauen el seminario “La concepció...
La idea utópica de unir movimientos como el de mujeres, minorías raciales oprimidas, nacionalidades oprimidas, etc., que por su naturaleza son policlasistas sin la clara hegemonía de la clase social que puede transformar la sociedad y acaudillando a todos los sectores oprimidos puede levantar un programa transicional que unifique estas demandas bajo la impronta de la hegemonía obrera, única clase progresiva que puede planificar de forma racional la sociedad sobre otras bases más igualitarias, desterrando toda expresión de opresión. Quienes se adaptan a los movimientos tal cual son sin pelear por conquistar fuertes fracciones de izquierda, y en pos del anti partidismo atacan a la política obrera terminan a los pies de los liberales ilustrados de la época y por esa vía se inclinan ante la dominación burguesa. http://www.ft.org.ar/estrategia/ei17/ei17negri2.htm
No quería dejar pasar que, cuando vos nombras movimiento para contraponerlos a partido revolucionario y mencionas “Organismos como (…) los recientes Comités de Defensa de la República, surgidos en Catalunya durante el 2017, arrojan luz sobre este problema”, no pierdas de vista que Holloway (que vos reivindicas), mientras se desarrollaban estos organismos, apoyaba fervientemente a la España monárquica contra los autonomistas de Cataluña ¿de qué lado del mostrador estas, Santi? Es evidente que hablando de telarañas, fuiste vos el que quedó atrapado.
La idea utópica de unir movimientos como el de mujeres, minorías raciales oprimidas, nacionalidades oprimidas, etc., que por su naturaleza son policlasistas sin la clara hegemonía de la clase social que puede transformar la sociedad y acaudillando a todos los sectores oprimidos puede levantar un programa transicional que unifique estas demandas bajo la impronta de la hegemonía obrera, única clase progresiva que puede planificar de forma racional la sociedad sobre otras bases más igualitarias, desterrando toda expresión de opresión. Quienes se adaptan a los movimientos tal cual son sin pelear por conquistar fuertes fracciones de izquierda, y en pos del anti partidismo atacan a la política obrera terminan a los pies de los liberales ilustrados de la época y por esa vía se inclinan ante la dominación burguesa. http://www.ft.org.ar/estrategia/ei17/ei17negri2.htm
No quería dejar pasar que, cuando vos nombras movimiento para contraponerlos a partido revolucionario y mencionas “Organismos como (…) los recientes Comités de Defensa de la República, surgidos en Catalunya durante el 2017, arrojan luz sobre este problema”, no pierdas de vista que Holloway (que vos reivindicas), mientras se desarrollaban estos organismos, apoyaba fervientemente a la España monárquica contra los autonomistas de Cataluña ¿de qué lado del mostrador estas, Santi? Es evidente que hablando de telarañas, fuiste vos el que quedó atrapado.
No sé
si llego a tiempo y tus posiciones están muy afianzadas, pero no puedo
descartar que los acontecimientos internacionales y nacionales y tu juventud,
te lleven a repensar tu decisión y te sumen nuevamente a la militancia
revolucionaria. Quiero terminar con una conmovedora frase de Trotsky de su
testamento que dice: “La vida es bella.
Que las futuras generaciones la liberen de todo mal, opresión y violencia y la
disfruten plenamente”.
Santiago Fucík – Autor del Blog
Luis me parece muy interesante que debatamos mi nota, que expresa varias de las
conclusiones a las que fui llegando y aprovecho la respuesta que me haces para hacer más extensivos los motivos de mi ruptura. Vale decir, que los objetivos de "Más allá de la Democracia Liberal" son dos, primero problematizar que es la democracia y que no es y qué
implicaciones tiene la democracia radical, directa o semi-directa (por eso
volver a Atenas y a la Francia revolucionaria). Y segundo mi crítica hacia la
concepción de partido de vanguardia, como vehículo de la revolución y el
socialismo, en nuestra época. No me ocupo de analizar el pensamiento de Trotsky
y Lenin, en su conjunto.
El
problema que veo en tu análisis es que decís; “El pensamiento posmoderno suprimió en su teoría cualquier referencia a
su actualidad, producto de la derrota de los ’70, frente a la ofensiva
“neoliberal” y la caída del muro de Berlín, que configuraron una relación de
fuerzas negativa para los trabajadores y los pueblos oprimidos.”
El
trotskismo moderno ve la perdida de la conciencia revolucionaria y la ausencia de la autopercepción de los trabajadores, como parte de una clase, a partir de los
sucesos que vos narras. Lo que es una verdad irrefutable, pero queda limitado
al plano subjetivo. Entiendo que estamos de acuerdo en que la clase trabajadora
es la gran mayoría de la sociedad, pero pasas por alto que mientras ocurría
todo lo que vos decís y la clase crecía exponencialmente, el capitalismo se reconfiguró,
tanto estructuralmente, como súper-estructuralmente. Y esa es la verdadera razón
de la modificación de la clase como tal y de la reestructuración del teatro de
operaciones de este siglo.
Mandel
llegó la conclusión de que vivimos en sociedades posindustriales, en un capitalismo tardío. Creo que esto ustedes lo han analizado,
pero no ven sus implicancias.
Argentina
(por tomar una semicolonia), tuvo entre un 30% y 39% de aporte industrial al
PBI, durante la década del ´70. Mientras Francia para el mismo periodo rondó
entre el 25% y 29%. En la actualidad el aporte es mucho menor, siendo de entre
el 19 y 20% en el caso argentino y 16% en el francés. Y si tomamos de conjunto
al mundo, en 2018 la industria aporto nada más que el 25% y viene en caída, según
los datos que aporta el Banco Mundial.
Este
cambio en la matriz económica provocó, en primer lugar, que sean escasas las
tradicionales fábricas que emplean un millar de trabajadores, en occidente.
Principalmente gracias a los avances tecnológicos, que permiten producir más
con menos mano de obra y a la relocalización de la producción en oriente.
En su
lugar proliferaron las pequeñas unidades productivas, el oficinismo, los callcenter,
los trabajadores independientes, los
nuevos profesionales y un sinfín de trabajos de servicios. El “encuentro”
y la concentración que generaban las
antiguas ciudades industria se ha
perdido. Y esto, sumado a la cultura individualista que emana el
neoliberalismo, profundiza la ruptura en la comunidad
del hacer, dividiendo las luchas de la clase e impidiendo que el
telefonista, que cobra un sueldo que apenas supera la línea de pobreza, vea al
obrero de una multinacional automotriz (que cobra el triple) como un hermano de
clase. Lo son, por supuesto, en cuanto a su lugar en el sistema de producción
capitalista, pero no se reconocen como tal.
Haciendo
un paréntesis, dada la acusación que me haces al tomar el concepto de comunidad del hacer de Holloway.
Recordarte que el marxismo se nutre de la filosofía clásica alemana de Hegel y Feuerbach,
de la economía política inglesa de Smith y Ricardo y del socialismo utópico de
Saint Simón y Owen. Intentar hacerme cargo de la opinión de Holloway respecto
de la independencia catalana (sabiendo que soy abiertamente independista), por
tomar parte de su pensamiento, es negar una de las partes más ricas del
marxismo. El poder aprovechar las producciones ajenas (aunque sean de una
escuela totalmente distinta del pensamiento)
que nos sirven para interpretar mejor al mundo y adecuar nuestro pensamiento,
para los combates del presente.
Volviendo,
esta situación genera que en detrimento de la unidad subjetiva de la clase,
surjan múltiples identificaciones particulares que no se reconocen entre sí. Muchas
veces ligadas a una posición puntual del sujeto, en relación con el trabajo
material que desempeña o su expulsión semipermanente del mercado del trabajo.
Tales como la franja de trabajadores precarizados, informales, tercerizados, de
plataformas, autónomos, desocupados, de la economía popular, entre otros.
También
identificaciones divorciadas del carácter de clase (desde lo subjetivo, dado
que materialmente siempre están dentro de las relaciones sociales
capitalistas), como el movimiento de mujeres, LGTBIQ, los Gilets de Jaunes, el movimiento democrático catalán, el socialismo
milennial, entre otros.
¿Qué
provoca esto en cuanto al sistema político-representativo? Que los
tradicionales partidos orgánicos, como lo fue el peronismo o el radicalismo
argentino, el PSOE español, entre otros, se hayan transformado en partidos-agencia. En unidades político
partidarias sin militancia, copiando el modelo burocrático-administrativo de
las empresas, con el personal político necesario como para administrar el
Estado burgués.
La
clase trabajadora, al perder su unidad subjetiva, desarrollando múltiples
identidades, no participa de estas tradicionales organizaciones de masas,
sencillamente porque no se identifica con estas. Permanecen en el escenario a
costa de vaciarse de contenido político, se han convertido en “catch all party”, tomando el término
del politólogo alemán Otto Kirchheimer. En partidos que con una narrativa
abstracta y ambigua, que emulan la representación de la sociedad civil para
acceder al poder.
Profundizando
la representatividad de las repúblicas burguesas, alimentando la ausencia de
participación política, dando como resultado lo que algunos autores llaman “democracias de baja intensidad”.
Este
cambio es estructural y no afecta solo a los partidos burgueses, también a la
extrema izquierda partidaria, que está en crisis en todo el globo.
La democracia es mucho más que una consigna abstracta
A mi
criterio, resulta poco probable en este escenario contener en una unidad
partidaria a todas las identificaciones y posiciones de los sujetos. Es por
esto que, lejos de plantear que el movimiento lo es todo y la clase es nada
(como hace Negri), planteo que debe encontrarse un nuevo vehículo de transito
al socialismo, que hegemonice a la fracturada clase y a las identidades
progresistas.
Opino
que el modelo que lleva adelante el DSA (Socialistas Democráticos de América),
de un partido-movimiento. Le permite relacionarse muy bien con la clase obrera
de las tradicionales “trade unions”,
así como los movimientos feministas, ecologistas y étnicos. No apruebo su apoyo
político a Bernie Sanders, lo he dicho en trabajos anteriores en este mismo
blog, pero si opino que esta novedosa forma de organización tiene más que ver
con nuestro tiempo.
Creo que lo principal que una organización política de este estilo tiene que hacer,
es dar pelea por lo que vos críticas, por una democracia más plural. Pero hay un problema de
conceptualización, no existe en mi opinión una democracia más plural que la integral (que es en la que vivimos). Vos asocias el término “plural”, con el término “radical” y eso me parece un problema.
Ustedes
esperan acontecimientos clásicos de la lucha de clases, es decir, que la crisis
logre unir lo que está dividido. Que las distintas posiciones de la clase se unifiquen,
para pelear como clase obrera,
hegemonizando detrás de si todo lo que no es estrictamente clase obrera y a las identificaciones y movimientos progresistas. Y
en ese contexto de hambre y miseria, que el partido de vanguardia imponga su
programa.
La
historia reciente demuestra que esto no está ocurriendo. Desde los levantamientos
zapatistas del ´94 y la emergencia del “No
Global”, las Plazas de los Indignados españoles, la Primavera Árabe, hasta
las diadas catalanas por la autodeterminación del 2017, los Gilets de Jaunes y
las protestas en Argelia y Sudán, entre otros. Muestran a la clase obrera
peleando sí, pero dentro un movimiento o como parte de un bloque popular más amplio.
Y
dentro de estos bloques, si bien las demandas son varias (como en el caso francés,
que comenzaron con el reclamo ante la suba del precio en los combustibles),
pronto se vieron demandas más radicales. Tales como la abolición del Senado o la
construcción de la Sexta República. En Catalunya tuvimos la pelea por la
independencia y recientemente las votaciones antimonárquicas en las universidades.
Mientras en el norte de África el movimiento de masas se enfrentó a gobiernos autoritarios,
por la caída del régimen.
¿Qué quiero
decir con esto? Que lo que tienen en común las distintas posiciones de la clase
e identificaciones y movimientos de lucha que puedan darse, es el deseo genuino
de decidir. Y la culminación de ese deseo es la ruptura con la representatividad
republicana.
Por
eso se debe pelear sin pudor, por introducir elementos democrático
radicales en las repúblicas burguesas. Y dependiendo del momento político y del
país, estos tomaran distintas formas. Asamblearios como los CDR (Comités de Defensa
de la República catalanes), las Asambleas Populares del 2001, que pueden ser
locales o nacionales y también más abstractos que deben ser llenados de
contenido político como la Sexta Republica en Francia.
La
pelea por abolir el sistema representativo y construir una democracia directa,
pone de manifiesto la contradicción entre capital y trabajo. Por el simple hecho
de que son las masas mismas las que
hacen política y estas deberán verse la cara con las minorías sociales
explotadoras. Y coincidiendo con vos, respecto de que queremos un socialismo
basado en la democracia de trabajadores y no en la dirección burocrática de una
casta privilegiada, opino que la propia democracia llevada a su grado más
avanzado de radicalización puede servirnos como un tránsito, que evite el
desarrollo o la toma del poder (llámalo como gustes) de estos sectores
privilegiados. En detrimento de la tradicional toma del poder por un partido,
en nombre del pueblo, que termina gobernando para sí y no para el pueblo,
aboliendo la democracia, como decía en la nota original.
Con
respecto a la burocracia en ningún momento digo que es lo mismo que una clase,
vos recortas una cita y la sacas de contexto. Permitime que ponga la cita
completa; “Pero, salvo la Comuna de Paris
(por su corta duración) terminaron remplazándola por la explotación de una
casta, que no es dueña de los medios de producción, pero sí que los dirige y
que no tiene nada que envidiarle a la clase capitalista, en cuanto a la brutalidad
de sus métodos.”
Sobre el Frente de Izquierda y de los trabajadores
Habiendo respondido a los planteos que me haces, quiero traer a colación algunos de los problemas y potencialidades que veo en el frente, desde mi perspectiva. En plan de poder aportar a la coalición por la que milite mucho tiempo y sigo apoyando al margen de nuestras evidentes diferencias.
El problema que veo en el FIT, que queda graficado en los spots de estas elecciones. Es que las ideas fuerza que desarrolla son; unidad de la izquierda – mujer y disidencias – oposición traidora – reforma económica (nacionalización del sistema bancario y de los servicios esenciales) – por el no pago de la deuda y el monopolio del comercio exterior – gobierno de trabajadores.
El problema que veo en el FIT, que queda graficado en los spots de estas elecciones. Es que las ideas fuerza que desarrolla son; unidad de la izquierda – mujer y disidencias – oposición traidora – reforma económica (nacionalización del sistema bancario y de los servicios esenciales) – por el no pago de la deuda y el monopolio del comercio exterior – gobierno de trabajadores.
Las
medidas, remitiéndome a las económicas, son muy buenas y está claro que son
útiles en este periodo de emergencia. Pero no desarrollan como llevarlas adelante
y cuando le preguntan a los candidatos en entrevistas, estos responden con un gobierno
obrero. Está claro que ustedes lo utilizan como sinónimo de la dictadura del
proletariado, pero no está para nada claro que la sociedad lo interprete así y
no se detienen a desarrollarlo (salvo en notas en LID o IDZ, que no tienen el
alcance nacional de los spots o entrevistas televisivas). O a veces dicen que
deben imponerse con la movilización popular.
No existe entonces un tránsito desde esta economía, a la que ustedes
proponen, que sirva al movimiento de masas para comprender como realizarlas. No
es pública la propuesta de auto-organización popular, falta la perspectiva de
organismos políticos de las masas, de tomar la democracia en sus manos para realizar
estas consignas.
La
propuesta de la Tendencia del Partido Obrero, que dirige Altamira; “Fuera
Macri, Asamblea Constituyente” fue rechazada con el argumento de
pro-kirchnerista y que no había lugar para una Asamblea Constituyente durante
un proceso electoral.
Falso,
el “Fuera Macri” expresa un sentimiento popular genuino, de rechazo a un gobierno
que nos ha empobrecido a una velocidad vertiginosa. Y eligieron desentenderse
de este reclamo social.
Incorporar
a este reclamo la Asamblea Constituyente, hubiese demostrado que rechazan a este
gobierno, pero que están en contra de delegar el poder político de la ciudadanía,
sea cual sea el gobierno. Denunciando que el sistema político republicano y el sufragio universal, lo único que permiten es elegir al siguiente verdugo de las mayorias. Y esto fue demostrado empíricamente
el lunes (posterior a las paso), cuando votaron los mercados. Pudieron haber canalizado parte del odio
popular al gobierno y a su vez proponer una perspectiva real.
Por
último, creo que el FIT, puede convertirse en un movimiento popular exitoso. Que
encolumne masas detrás de un programa socialista. Pero para esto tienen que
poder proponer un camino de autorganización democrática real. Tomar la Asamblea
Constituyente, no como una consigna abstracta que levantan de vez en cuando
para elevar en algo las aspiraciones populares, sino como un lugar en donde las
masas se hagan cargo de la democracia.
Y para
esto no me cabe duda que van a tener que resolver las internas entre los
distintos partidos, así como la burocratización del Partido Obrero. La
propuesta, que ustedes hacen de Partido Único, si es tomada en serio, es una
gran posibilidad de relajar las barreras partidarias. Dialogando mejor, con las
distintas posiciones de la clase e identidades.


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